El diplomático argentino Rafael Grossi quedó tercero en la segunda votación informal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) para definir al próximo secretario general del organismo. El mandato del actual secretario general, António Guterres, finalizará el 31 de diciembre de 2026, por lo que la ONU tendrá un nuevo jefe a partir del próximo año.
La primera votación había tenido lugar el 30 de julio. En aquella oportunidad, Grynspan había quedado primera con diez votos favorables, seguida por Rodrigues-Birkett con nueve y Grossi con siete.
La consulta se realizó a puertas cerradas y de manera confidencial en Nueva York. Rodrigues-Birkett encabezó la votación con ocho respaldos, tres rechazos y cuatro integrantes que eligieron la opción “sin opinión”. Grynspan, en tanto, recibió siete votos positivos, cuatro negativos y cuatro abstenciones.
En esta instancia participaron los 15 miembros del Consejo de Seguridad, incluidos los cinco permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— y los diez rotativos. Sin embargo, todos utilizaron una papeleta del mismo color, por lo que todavía no puede establecerse si alguno de los países con poder de veto se opone a un candidato.
El próximo “poroteo” está previsto para mediados de septiembre, cerca de la apertura de la Asamblea General de la ONU. En esa oportunidad, los cinco miembros permanentes utilizarán una papeleta de otro color para expresar su posición, un mecanismo que permitirá identificar eventuales vetos.
La competencia reúne actualmente a ocho candidatos: cinco mujeres y tres hombres, con una marcada presencia latinoamericana. Además de Grossi, Grynspan y Rodrigues-Birkett, participan la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la exfuncionaria ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki, el ugandés Olara Otunnu y el expresidente senegalés Macky Sall.
Para que un postulante sea recomendado por el Consejo de Seguridad necesita reunir al menos nueve votos y no recibir el veto de ninguno de los cinco miembros permanentes. Luego, el nombre elegido será elevado a la Asamblea General, que deberá aprobar formalmente el nombramiento.



