Según reveló el diario británico The Telegraph, altos funcionarios del Pentágono barajan la posibilidad de revisar el histórico respaldo de Estados Unidos a la posición del Reino Unido en el Atlántico Sur. Esta advertencia de Washington surge en el marco de una exigencia estructural para que sus aliados de la OTAN, y muy especialmente Londres, incrementen drásticamente sus presupuestos de defensa.
Históricamente, la postura de Estados Unidos se ha basado en la neutralidad frente al reclamo argentino, aunque reconociendo la administración británica del archipiélago. Una alteración de este frágil equilibrio representaría un giro estratégico de gran impacto.
Citando a un alto funcionario estadounidense, The Telegraph precisó que el desempeño británico está bajo un escrutinio exhaustivo. “Espero que el Reino Unido reciba una atención especial debido a su gran potencial”, señaló la fuente. Al ser consultado sobre un eventual viraje respecto a Malvinas, el funcionario fue tajante: “Puedo afirmar que las conversaciones son francas y no se descarta ninguna opción para fomentar el tipo de reparto de la carga que buscamos”.
La controversia se inscribe en la doctrina que Washington denomina “OTAN 3.0”, la cual exige que Europa y Canadá asuman el peso principal de la defensa convencional del continente mientras Estados Unidos consolida su giro estratégico hacia el Indo-Pacífico. Bajo este esquema, la alianza acordó destinar un 3,5% del PBI a defensa y un 1,5% a infraestructura de seguridad para el año 2035.
Sin embargo, el Pentágono percibe que la hoja de ruta del primer ministro Keir Starmer resulta exigua frente a las demandas de la administración de Donald Trump, que impulsa un ambicioso objetivo del 5% del PBI.
El plan de inversión presentado por Londres en junio no logra aplacar a la Casa Blanca. “Hemos visto el plan de inversión en defensa, y es un paso en la dirección correcta. Pero un paso en la dirección correcta no es suficiente”, advirtió el funcionario citado. A esto se suma, según información del Financial Times, el malestar ante la posibilidad de que el Ministerio de Hacienda británico omita el compromiso de destinar el 3% del PBI a defensa para 2030 en la presentación de su presupuesto del 28 de octubre.
Elbridge Colby, principal responsable de política del Pentágono, blanqueó esta insatisfacción tras recientes reuniones con socios atlánticos en Bruselas. Tras elogiar los avances armamentísticos de Alemania, Polonia y los países escandinavos, Colby remarcó ante la prensa: “Esperamos ver más de países como el Reino Unido”.
Mientras Argentina sostiene indeclinable su reclamo histórico, la gestión de Starmer ratificó recientemente que considera a Malvinas como un territorio británico de ultramar soberano.



