Si habitualmente la Argentina es lo más parecido a un cochecito de montaña rusa sin control, este 2014 viene siendo poco menos que la suma de ese rollercoaster y el tren fantasma. Rapidito: el calor más sofocante del que se tengan registros, cortes de luz, extorsión policial, devaluación, inflación galopante, las paritarias más duras de la última década, corridas financieras... y eso que recién pasaron tres meses. ¿Se imaginan esto mismo cuando falte menos para las presidenciales? Hay que abrocharse los cinturones.
Hoy nos desayunamos con una nueva y sorpresiva oferta del gobierno bonaerense para los maestros, presentada por el jefe de Gabinete, Alberto Pérez. La mayoría de los dirigentes sindicales (como el hasta ahora intransigente Baradel), parecen haber bajado las armas y someterán a votación el levantamiento o no de la medida de fuerza. Aparentemente se llevó el mínimo a 5 mil pesos, y el 30,9% de aumento tendría llegada a todos los sueldos.
De la tormenta a la calma en pocas horas: la Argentina en su máxima expresión.
Este preacuerdo llega además en medio del anuncio de la quita (reacomoadmiento es el eufemismo oficial) de subsidios al gas y el agua, tal como Borderperiodismo había adelantado hace meses. Será en función del consumo, de la zona y de la situación del consumidor. Parte de esa quita se volcará a planes sociales, lo que le permite al Gobierno hablar de "reasignación". Para todos los demás, es tarifazo.
CFK, para seguir abonando nuestra teoría de la imprevisibilidad (que por algo está presente en todos los contratos privados), se sentó junto a Scioli ayer en Olivos (al mismo tiempo que este blog pedía un gesto en ese sentido) para anunciar obras y bajar línea. Y también dejar algunas frases para el recuerdo, cuando no: "Yo me siento la madre del país, la madre de todos los argentinos; me siento muy responsable de lo que le pasa a los 40 millones de argentinos".
