SantanderPost: Un mundo sin efectivo: qué pasaría si desapareciera el dinero físico

Qué pasaría si desapareciera el dinero físico? ¿Es posible un mundo sin efectivo? Responder a esta pregunta no es nada sencillo, pero sí se puede dar un panorama posible (y visible) para los consumidores. A continuación, los puntos clave para entender y verificar un posible planeta dominado por la digitalización.
Por: #BorderPeriodismo

La ausencia total del dinero físico en el mundo podría a llegar a generar grandes cambios en la vida cotidiana de las personas e instituciones. En primer lugar, para el Estado, sería una ventaja. Por un lado, no habría costos del papel de la moneda y habría un mayor control de las operaciones de los ciudadanos y sobre la evasión fiscal (que se reduciría). Por otro lado, en un hipotético mundo sin efectivo, el trabajo “informal” o “en negro”, desaparecería.

En este planeta más digitalizado, a su vez, habría un sistema digital de mayor penetración, donde las plataformas online serían mucho más “cercanas” y de fácil acceso. El desarrollo de las tecnologías logró que, tanto en el país como en el mundo, surjan diversas alternativas al efectivo. En este sentido, habrá cada vez más soluciones de pagos digitales para una mayor utilidad de este sistema.

Con este contexto, las compras online se elevarían y el denominado comercio electrónico tomaría una trascendencia aún mayor. Dichas plataformas mejorarían sus procesos. La suma de la variedad de formas de pagos y el aumento de la rapidez a la hora de hacer la compra y la entrega, harían que el número de usuarios crezca de manera significativa.

Lo positivo

La incorporación de la tecnología para los ciudadanos sería, sin dudas, un punto a favor. Los que usen esta modalidad de pago, por un lado, se encontrarían con más seguridad, ya que sería más difícil ser asaltados en la vía pública, por ejemplo. Por otra parte, les permitiría, estén donde estén, hacer las compras que desean mediante el home banking o los e-wallet de los celulares. A su vez, el uso de la billetera virtual sería la gran revelación ya que, escaneando un código de barras permitiría acceder a los productos que se deseen de la tienda física.

Gracias a la digitalización, las personas llevarían un seguimiento y un mayor control del dinero para lo que son sus finanzas personales. En las distintas plataformas digitales, siempre quedarían registrados los ingresos y egresos. Es decir, que las personas tendrían lo que se denomina un “track record”, un traqueo de todo el dinero que entra y sale dentro de sus gastos diarios. Esto, con el dinero en efectivo, se hace mucho más difícil. Un mayor control generaría una mejor economía.

 

Lo negativo

Para pensar una digitalización total, sin el efectivo presente, es necesario tener en cuenta muchos aspectos para que, esta modalidad, no afecte de forma negativa a las personas. A la hora de hablar de los “perjudicados” podemos mencionar, en un primer punto, a todos aquellos que no tienen fácil acceso a los pagos digitales e incluso a las tecnologías. Cuando en las grandes urbes la presencia de las transacciones online es algo habitual, en las pequeñas ciudades no es tan así.

El segundo punto para tener en cuenta es el “analfabetismo digital”, sobre todo en los adultos mayores. En esta punto, todos aquellos que no están familiarizados con la tecnología deberían de alguna manera u otra aprender y adoptar el hábito del pago digital. Sumado a esto, también se encuentran aquellos que, por su estrato social, no tienen acceso o la posibilidad de realizar un pago con tarjeta.

Las barreras de la bancarización

¿Cuáles son las principales barreras que impiden la total bancarización? El principal motivo es el cambio de mentalidad. Ante la falta de acceso y conocimiento a estas nuevas tecnologías, muchas personas se ven reacias a amigarse con ella y a empezar a usar, por ejemplo, aplicaciones en el celular. Es por eso que, lo principal es que se puedan sentir las ventajas del dinero digital rápidamente.

Otra de las barreras es el acceso por parte de todos. En un mundo desigual, las plataformas digitales o tecnologías no llegan a los que tienen menos recursos. Será el desafío de las diferentes entidades públicas y privadas el de buscar la accesibilidad y facilidad de estas herramientas digitales.  Esto supondrá la evolución y creación de mayor y mejor tecnología para así garantizar, sin excepciones, la digitalización en todos los rincones.

Mientras el efectivo todavía es parte de los ciudadanos, la tecnología sigue avanzando en pos de crear un mundo donde, inminentemente, los pagos digitales ganarán el juego.

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