El senador nacional de La Libertad Avanza por Entre Ríos, Joaquín Benegas Lynch, rechazó este jueves las acusaciones de conflicto de intereses vinculadas a su empresa dedicada a la comercialización y administración de campos, luego de que la senadora kirchnerista Juliana Di Tullio solicitara su exclusión del debate de la Ley de Propiedad Privada.
Al comienzo de la sesión en el Senado, donde se trata el proyecto ya modificado tras la eliminación del capítulo referido a la reforma de la Ley de Tierras, el legislador cuestionó el planteo presentado por la oposición.
“Ayer ingresó un escrito de una senadora kirchnerista que pidió que se me inhabilite a debatir. Quiero focalizar no en la procedencia de ese pedido y la falta de sustento jurídico, sino en algo más importante: si efectivamente hay o no conflicto de intereses”, sostuvo.
Benegas Lynch explicó que su actividad privada es pública y anterior a su función legislativa. “Fundé mi empresa en el 2020, estoy en el sector agropecuario hace más de 20 años. La empresa se dedica a la administración de campos y el asesoramiento de compras de campos a argentinos y a extranjeros; producimos granos y carne. Esto es público, no es ningún hallazgo”, afirmó.
En respuesta al planteo de Di Tullio, sostuvo que la normativa exige la existencia de un beneficio específico para justificar una excusación. “La ley, para excusarse, pide un interés directo y singular. Tiene que haber un beneficio particular para mi empresa y que nadie pueda competir con ella. Nada más alejado de la realidad. Lo que venimos votando es para oxigenar el sector privado, que es el único encargado de invertir, producir y generar trabajo”, expresó.
Además, cuestionó que la impugnación se mantuviera aun después de que el oficialismo retirara el capítulo sobre la Ley de Tierras. “Es parte de la vieja política, yo me metí en esto. Es parte del barro político y el cuero se me va a ir engrosando mientras enfrentemos a los que destruyeron a la Argentina por más de dos décadas”, agregó.
El senador también defendió el espíritu de la iniciativa que finalmente no será debatida. “Nuestro proyecto quería cerrar el grifo a quienes hay que cerrarles el grifo, a los estados extranjeros y a las empresas soberanas, y abrirlo a la inversión privada, sean argentinas o extranjeras. El 95% de las tierras rurales están en manos argentinas. Hoy un chacarero o una empresa quiere vender su campo y lo tiene que hacer a precio de descuento".
En esa línea, agregó:"Y si tienen la posibilidad, ¿quiénes se lo compran? Los Lázaro Báez de la vida, los amigos del poder que compraban a precio de descuento, o sindicalistas que tienen campos en Buenos Aires que ni el empresario más pudiente puede comprar".
En el cierre de su exposición, lamentó que el capítulo fuera retirado del proyecto y responsabilizó al “show mediático”, al “status quo”, a “la presión de la izquierda más rabiosa y la ignorancia de los tibios del medio” por impedir su tratamiento.



