Estas palabras están destinadas a todos aquellos padres, abuelos, tíos y otros adultos que sean personas significativas en la vida de niños y niñas menores a 6 años con condiciones del espectro autista y poco lenguaje, es decir, niños que aún no hablen o sólo digan palabras sueltas.
Un niño con autismo fue rechazado en varios colegios de Bariloche: el relato de su madre
Francisco, un niño de 8 años con TEA, no pudo comenzar cuarto grado. Su madre, Lorena, relató el angustiante proceso de búsqueda escolar.