¿Qué hacer si tu hijo te cuenta que en la escuela lo molestan en reiteradas ocasiones? ¿Qué actitud tomar? ¿Cómo ayudarlo y contenerlo? Aquí, casos y una brújula para enfrentar esos momentos. 

“Me costó reconocer que mi hija era víctima de bullying”, confiesa Cristina Anselmo, mamá de Luz, de once años. Fueron situaciones que se sumaron: “la ignoraban, la apartaban del grupo o pedían a otros que no la agregaran al chat, a los grupos de Facebook, se burlaban, le rompían o dibujaban su material de estudio, la descalificaban y generaban rumores mal intencionados”. Fueron semanas y semanas, y Luz comenzó a cambiar: “Ya no quería ir al colegio – dice la madre-. Quería estar desprolija y su ansiedad los domingos aumentaba, fueron muchas visitas a la guardia por taquicardias, vómitos, dolores de estómago”. Entonces empezaron un largo ida y vuelta de pedidos para que el colegio de Villa Urquiza al que iba hiciera algo. Las maestras no le daban respuestas, empezaban a cerrar la idea de que era la niña la que no sabía resolver su conflicto. Una historia casi típica si tenemos en cuenta que Argentina encabeza la lista de los países latinoamericanos con mayor cantidad de casos de bullying según la UNESCO.

Paula Sansalone, psicóloga del Equipo Anti Bullying Argentina, dice que ellos no notan diferencias entre escuelas privadas o públicas, urbanas o rurales “Vemos casos en cualquier lugar. Lo que cambia es lo que se manifiesta. El maltrato es variado: físico, que es el más detectable; verbal, con insultos, ofensas; el social es el más invisible, por ejemplo, no dejar integrar un grupo, apartar a alguien”. Sansalone indica que el ciberbullying, en ese sentido, no sería algo distinto, sino una manifestación de lo anterior nombrado por otros medios.

La madre de Luz dice que primero habló con las maestras y con las autoridades del colegio religioso al que iba su hija, que dieron una primera respuesta positiva, dijeron que se iban a ocupar, y luego empezaron, dice, a minimizar el tema. Una semana el problema menguaba, pero con el correr de los días volvían las agresiones. “Luz lloraba, se quedaba en un rincón con su tejido, y  la única vez que se defendió a los gritos la culparon a ella de hacer escándalos”, cuenta Anselmo. Finalmente, resolvieron cambiar de colegio a la niña y a su hermano. Ahora están en plena búsqueda y por eso usan pseudónimo y no nombran al colegio, porque en muchas instituciones – ya les pasó- cuando van a averiguar, les preguntan si realmente la niña era víctima o “demasiado susceptible”.

¿Qué hacer entonces? ¿Qué pasos se recomiendan? Sansalone dice: “Lo primero es contener al niño. Los papás a veces se indignan mucho, lo manifiestan, y los chicos se ponen peor. Primero es escucharlos, trasmitirles confianza, hacerles saber que estarán cuidados. Luego es importante hablar con las autoridades”. La psicóloga dice que la resolución positiva de un conflicto de este tipo  depende de varias cosas: de la disposición del colegio, de la actitud de los padres para resolver el conflicto, de los otros papás, y de que el chico agredido tenga espacio de contención. Lo más importante, destaca, es priorizar el bienestar del niño. “Cuando no se puede, no se dan los factores que ayudan a resolver el conflicto, está en cada padre sugerir un cambio de escuela”, concluye Sansalone.

En los últimos años se han conformado varios equipos de especialistas sobre el tema. Además del Equipo Anti Bullying Argentina, existen organizaciones como Bullying sin fronteras que creó la jornada Dos de Mayo. Día Mundial de Lucha contra el Bullying y que arrojan datos que pintan la cuestión y aconsejan: “Si el colegio pretende minimizar la situación a los efectos de salvaguardar su reputación es esencial estar del lado del chico acosado. Nada es más importante que la salud física y mental e incluso la vida de él o ella”. Es desde esa ONG donde informan: en Argentina cada día cuatro chicas son golpeadas por ser lindas (La China Suárez participó de la campaña hace unos años porque había sido una de ellas).

En materia legal, existe la Ley 26.206, sobre la “PROMOCIÓN DE LA CONVIVENCIA Y EL ABORDAJE DE LA CONFLICTIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS”. Desde el Equipo Antibullying Argentina dicen que los padecimientos que vienen como consecuencia de haber sufrido bullying se prolongan en el tiempo y que pueden aparecer cuadros de ansiedad, de depresión, en casos agravados, de suicidios. Con la tecnología, el impacto es exponencial. Entonces los profesionales rescatan lo mismo: hay que priorizar el bienestar del niño. Cuidarlos. Que de eso se trata.

Acá abajo podés ver el video/poema del canadiense Shane Koyczan. Se llama To this day, y habla de todo esto, del impacto a largo plazo que significa haber sido víctima durante tantos años.