Atravesar la crianza de nuestros hijos nos enfrenta constantemente con  desafíos. Seguramente te haya pasado entrar en conflictos con tu hijo luego de que te diga “¡Te odio! o“¡Sos la peor mamá/papá del mundo!”. Seguramente te invadieron sentimientos de frustración o enojo. Te comparto algunas herramientas para pensar cómo afrontar situación:

  • Intentá no tomártelo literal: Los niños están en pleno desarrollo neuroemocional y aún no se han terminado de constituir las funciones ejecutivas en su cerebro prefrontal. Esto significa que aún les cuesta regular sus emociones e inhibir sus impulsos. Necesitan aprender a vivir con sus emociones, no las controlan y no las conocen. Pueden pasar de estar felices riendo y saltando y al segundo todo se puede desmoronar por algo que les molestó y terminar con llantos y gritos. Son como micro tsunamis emocionales constantes donde, al no poder controlar sus emociones, se sienten decepcionados y terminan culpando a los padres por lo que sienten. En ningún momento sienten eso que dicen. No te odian ni te dejaron de querer.
  • Escucha activamente: Es importante no actuar en espejo replicando su descontrol ni responder impulsivamente. Respirá profundo y date tiempo para escuchar qué es lo que está demandando. Podés decirle algo como “Entiendo que estás muy enojado, me gustaría poder ayudarte. Qué te parece si respiramos profundo así, más tranquilos, podemos entendernos mejor”.
  • Ayudalo a conocer sus emociones: Enseñale a expresarse en forma clara, con respeto hacia sí mismo y hacia los demás. Que pueda identificar qué pasó que lo enojó (la situación), qué pensó y qué sintió. Esto también pueden hacerlo de forma escrita si así lo desean. Ayudalo a encontrar modos alternativos para manifestar su enojo de una manera más constructiva.
  • Sé impecable con tus palabras: Lo que decimos tiene el poder de crear. No menosprecies ni descalifiques a tu hijo y no uses la ironía ya que los pequeños tienen una comprensión literal. Evitá sentenciarlo diciéndole “¡Sos un maleducado/caprichoso/llorón/mal hijo!”. Es un nene enojado que está aprendiendo a manejar sus emociones.
  • Expresale que lo amas y pedile que se disculpe: Cuando esté más tranquilo manifestale tu amor y que lo que hizo o dijo lastima y que pueda pedirte perdón lo cual repara y trae alivio.
  • Valorá toda manifestación de empatía y de buena comunicación:Mantenete atento a todos los aspectos positivos de tu hijo y reforzalos explícitamente con una frase, una mirada o un gesto de aprobación.
  • Compartí tiempo especial donde estén solos, vos y tu hijo, y donde disfruten mutuamente. Sostené este encuentro aunque sea breve cotidianamente.

Recordá que sos su referente, que todo el tiempo te está mirando y que importa mucho lo que decimos pero mucho más aun lo que reflejan nuestros actos. Nuestros hijos nos dan la enorme posibilidad de aprender para ser mejores personas, que al final del día es lo único que cuenta.

La autora es Licenciada en Psicologia M.N 41943.

Magister en psicología cognitiva y aprendizaje.

Displomada en Psiconeuroinmunoendocrinologia.

Diplomada internacional en intervención en autismo.