La carta que envió la asesora presidencial y negociante de vacunas, Cecilia Nicolini, al Instituto Gamaleya demostró la preocupación del Gobierno del presidente Alberto Fernández frente al actual problema de la vacunación: 1.175.867 personas superaron la espera de tres meses estipulada para la inoculación del segundo componente de Sputnik V.

Con un aumento significativo en la llegada de vacunas durante los últimos dos meses, el Gobierno continuó con su plan de priorizar las primeras dosis y consiguió extender las inoculaciones a personas más jóvenes y sin enfermedades preexistentes, pero los mayores de 60 que esperan más tiempo con una sola dosis se incrementó.

100.000 muertes por covid: mapa de las víctimas y cifras que impactan

“Estamos soportando persecuciones legales como funcionarios públicos debido a estas demoras, poniendo en riesgo nuestro Gobierno”, asegura Nicolini en la misiva que envió a Gamaleya, pero además confesó: “Teníamos la esperanza de que las cosas iban a mejorar. Pero han empeorado”.

Gráfico generado por Federico Tiberti en el sitio Covidstats

Gráfico generado por Federico Tiberti en el sitio Covidstats

En el gráfico, puede verse que la demora en la aplicación de los segundos componentes aumentó fuerte a mediados de junio, por lo que las personas que recibieron la primera inoculación luego del 15 de marzo son las principales afectadas. El 12/7 la demora alcanzó su pico máximo con más de 1.3 millones de personas que esperaban el refuerzo de la vacuna.

Una cifra difícil de conseguir

El número de argentinos que esperan la segunda dosis de Sputnik V surge de un análisis de los datos públicos de vacunación que realizó Federico Tiberti, un especialista en los números de la pandemia que cursa su doctorado en Princeton. Creó el sitio covidstats.com.ar junto a Mauro Infantino y el bot de Twitter @CuantasVacunas para seguir de manera diaria las novedades del plan de inoculación contra el coronavirus.

Tiberti comentó que el número se extrajo de la información que sube a su web el ministerio de Salud, que “publica un Excel con todas las vacunas dadas pero no te dice cuales primeras dosis se corresponden con cada segunda dosis, por lo que hay que tomar dos fechas separadas por 90 días y calcular la diferencia entre los inoculados con cada uno de los dos componentes”.

Del total de personas que se encuentran vacunadas con el primer componente de Sputnik V hace más de tres meses, tan solo 12.411 son menores, mientras que los 1.163.456 restantes, superan los 60 años y enfrentan más riesgos de tener una enfermedad grave, hospitalizaciones y fallecer frente al Covid-19. A este rango etario, se lo priorizó vacunar con las dosis de Gamaleya por su alta protección con ambos componentes.

“El número de personas que espera la segunda dosis es un ‘por lo menos’, un cálculo optimista, porque lo que se supone es que cada una de las segundas dosis que llega se aplica a la persona que hace más tiempo está esperando, pero eso no debe ser así, por la logística se le aplica a personas que por ahí hace menos esperan, no es exacto por orden de llegada”, aclara Tiberti sobre la demora en la aplicación de Sputnik V.

Pobreza: ni con dos salarios mínimos alcanzan a cubrir la Canasta Básica

Nicolini y el Gobierno conocen este dato y por esas razones piden con la urgencia de la carta las vacunas pactadas con Gamaleya: “Aún estamos esperando el cronograma de entregas de julio. En algún punto, podríamos pensar en recibir más componente 1 que 2, o pensar nuevas estrategias, pero urgentemente necesitamos algo del componente 2”.

Segunda dosis de Sputnik V, un problema para las personas de riesgo

El total de personas que esperan una segunda aplicación de la vacuna creada por el Instituto Gamaleya es de 6.646.832 si se restan los argentinos que completaron su vacunación frente a los que sólo recibieron una dosis, pero muchos de ellos lo hicieron hace menos de tres meses, con el incremento de envíos desde Rusia en el último tiempo.

El problema que reconoce Nicolini es que este aumento se dio principalmente con aviones cargados con el componente uno, distinto al segundo. Mientras que la vacuna que se da en primera instancia tiene un adenovirus ad26, la segunda tiene ad5, por lo que completa los anticuerpos y otorga el 91% de protección. Frente a la variante Delta, completar el esquema se volvió aún más necesario según los especialistas.

Organizaciones sociales denuncian maltrato de Alberto Fernández: “Yo soy más militante que ustedes, no me tomen por boludo”

“A estas alturas, todo el contrato está en riesgo de ser públicamente cancelado. Nosotros entendemos el faltante y las dificultades de producción de algunos meses atrás. Pero ahora, siete meses después, todavía estamos muy atrás”, sostuvo Nicolini en el texto que se conoció hoy.

El único informe que presentó el laboratorio Gamaleya estipula una espera límite de 21 días, pero en comunicados de prensa posteriores ese plazo se extendió hasta tres meses y el Gobierno, a excepción de un mail enviado por ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, lo toma como plazo máximo. Esta información fue reforzada por estudios realizados por Oxford-AstraZeneca, que fabricó una vacuna con una plataforma similar a la Sputnik-V.

Además: 

Exclusivo: en sólo 6 meses, el Ministerio de Obras Públicas ya gastó más que en todo 2020