Claves para entender la renuncia de Boris Johnson y la crisis británica

Después de la renuncia en cadena de más de 50 funcionarios, el Primer Ministro británico quedó solo y terminó dimitiendo de su cargo. Las claves para entender la situación.
Boris Johnson
Créditos: Boris Johnson
Por: Franco Mazzeo

Horas después de renunciar al liderazgo del Partido Conservador, el Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson, oficializó su salida del gobierno británico. Su dimisión no sorprendió a nadie, ya que se veía acorralado por las polémicas y la presión pública, sumadas a las renuncias incesantes de sus funcionarios. Así, el mandatario llamó a elecciones desde su residencia londinense en el Nº 10 de Downing Street este jueves.

Sin dudas, el mandato de Johnson marcó un antes y un después en la política y economía de las islas británicas. En 2019 se puso al frente del Reino Unido con una de las mayores victorias electorales de la historia para el Partido Conservador. Y en tan solo tres años, bajo su mandato, la nación insular sobrepasó la salida de la Unión Europea con el denominado Brexit -y todas sus consecuencias-, la crisis del Coronavirus, la actual invasión rusa a Ucrania y los diferentes retos políticos en el interior de la comunidad.

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Pero, definitivamente, estos hechos y transformaciones no fueron las únicas causas de la caída del premier. Tanto Boris Johnson y su administración se vieron involucrados en polémicas y acusaciones muy graves de índole sexual. De esta forma, vamos a repasar y detallar los principales motivos que llevaron a la renuncia del Primer Ministro Británico, Boris Johnson.

Problemas económicos

Desde el Brexit Reino Unido padece una gran incertidumbre económica, y estos problemas se profundizan con el paso del tiempo. La isla se ve más vulnerable en este sentido tras su separación de la Unión Europea y esto se refleja en la baja de la popularidad e imagen de Johnson, y en el malestar público.

Los procesos inflacionarios a nivel mundial se comenzaron a disparar como consecuencia de la guerra en el este de Europa, y derivados de los esfuerzos económicos para la recuperación post pandemia. A pesar de esto, los británicos sufren una elevada inflación del 9,1% anual, y muchos especialistas advierten sobre un riesgo de recesión económica.

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Pero, aunque algunos sucesos no dependen del gobierno, el Reino Unido tiene problemas que hoy lo llevan a padecer una de sus peores crisis en cuanto al costo de vida. La oposición y la opinión pública están de acuerdo en este tema, y remarcan los desafíos económicos que se presentan.

El principal motivo acusado es el famoso Brexit y la posterior salida de la UE, que desde un principio  mostró efectos negativos en materia económica, algo que se vio expuesta en su totalidad con la llegada del Covid-19. El desabastecimiento y los aumentos en las canastas básicas alimenticias se hicieron frecuentes, al igual que el cierre y quiebre de empresas de energía, plantas de acero y hasta de fertilizantes. A su vez, se vieron afectados pubs y restaurantes por la escasez de suministros y falta de personal.

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Las medidas tras la salida de la UE afectaron a los trabajadores de estos rubros, los cuales -la mayoría- procedían del continente y ahora ya no tenían permisos para trabajar en las islas. Por ese motivo, la capacitación de ciudadanos insulares en tan poco tiempo para estos puestos se vio dificultada. Encima, y para colmo, tampoco hay interés ni motivaciones por parte de la población británica para esa clase de trabajos, ya que muchos se encontraban o encuentran trabajando de manera remota, y porque estos rubros se destacan por estar mal pagos y contar con extensas jornadas laborales.

El aumento de combustible y energía no se quedó atrás, además del aumento de impuestos, hechos que fueron criticados por toda la sociedad. El principal apuntado fue, sin duda, Johnson, quien fogoneó el voto a favor de salir de la UE. Su eslogan Take Back Control (Recuperar el control), está más lejos que nunca.

Partygate y escándalos sexuales

El primer gran escándalo del premier británico fue a mediados de 2021, cuando se dieron a conocer videos e imágenes de reuniones y fiestas en las que participaban y organizaban miembros del gobierno, mientras regían duras restricciones a nivel nacional por la pandemia del coronavirus.

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Las fotos de las fiestas fueron tomadas en mayo del 2020, donde se los podía ver tanto a Boris Johnson como a otros funcionarios de la administración. A su vez, fueron revelados más archivos en donde se observa al Primer Ministro festejando navidad con sus invitados en la residencia oficial. Finalmente, las causas terminaron con más de 126 multas a 83 personas por romper las restricciones.

Para Johnson el escándalo terminó con un pedido de moción de censura, proveniente de su propio partido. Aunque su imagen y respaldo político se vio más afectado que nunca, logró superar la votación (148 diputados votaron en contra) evitando ser eyectado del gobierno.

Luego, la gota que rebalsó el vaso fueron las denuncias por acoso sexual en la que se vieron envueltos muchos de sus funcionarios. Esto desembocó en un efecto dominó de renuncias que no se veía desde el periodo de entreguerras en aquel país.

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Hace diez días el parlamentario Chris Pincher asistió a un club nocturno de Londres, donde “bebió mucho”, según sus palabras. Tras esto, el subjefe de bancada fue acusado de acosar sexualmente a dos hombres, lo que destapó varias denuncias en su contra de un tiempo atrás.

A pesar de esto, Johnson y los voceros oficiales negaron conocer las acusaciones contra Pincher antes de su difusión, y de nombrarlo número dos del Partido Conservador en el Parlamento. Días después, la BBC dio a conocer que el mandatario sí estaba al tanto de las denuncias contra Pincher, información que fue respaldada por ex funcionarios de su gobierno.

Boris Johnson, como supo hacer en innumerables ocasiones, se desdijo y afirmó a la prensa que había sido informado de los hechos en 2019, al momento de asumir como Primer Ministro. Esto llevó a la crisis política del premier y el gobierno británico, el cual perdió todo tipo de apoyo, con más de 50 funcionarios desligándose de la situación y abandonando su cargo.

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Pésima gestión de la pandemia

A menos de dos meses de ponerse en vigencia la salida de la UE, el Covid desembarcó en todo el mundo, y el Reino Unido no fue la excepción. Johnson se vio obligado a imponer un confinamiento que todos los británicos respetaron, menos él y muchos de sus funcionarios.

Los registros de casos fueron de los más elevados del mundo y enseguida la gestión de Johnson fue criticada. Entre los principales cuestionamientos estuvieron el cierre tardío de las fronteras, la falta de testeos masivos, el desabastecimiento de insumos médicos y el poco énfasis que se hacía a las campañas de concientización y cuidado.

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Paradójicamente, tras haber estado muy grave por contraer coronavirus, Johnson modificó todo el planeamiento para combatir la enfermedad. Pero esto ya fue tarde. Millones de personas ya habían padecido el Covid, miles murieron y el contagio ya estaba establecido fuertemente. En total, el Reino Unido sufrió 180 mil muertes con una de las tasas más altas a nivel mundial.

A pesar de sus intentos, algunos de ellos muy bien recibidos, tras todos estos acontecimientos Johnson no pudo recuperar su imagen positiva, como tampoco pudo volver a obtener respaldo público y político. Pese a haber intentado dar señales económicas a la población como la rebaja al precio del combustible, dar vuelta su hoja de ruta inicial para el planeamiento post pandemia o intentar cambiar de ideas en las políticas públicas; ninguna de estas acciones fue suficiente para evitar lo inevitable: salir disparado de su cargo, “el mejor trabajo del mundo”, tal como afirmó al momento de anunciar su renuncia.

 

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